El objetivo es reflejar el compromiso de la marca con la sociedad. Lo cual parte de su definición estratégica y que articulamos en diferentes formatos y canales relevantes a cada uno de sus públicos.
Una vez forjada la estrategia, la narrativa, la identidad verbal y visual, podemos empezar a activar la marca. Por ejemplo, por la web corporativa, por el punto de venta o la imagen del producto.
Influye la imagen pero también cómo se cuenta la marca, cuál es su tono y su discurso. También las diferentes experiencias dentro del equipo de trabajo, hacia afuera con los usuarios y en el contexto que lo enmarca.